Irma Santander/ CDP NOTICIAS
La riqueza cultural de Oaxaca se exhibe en Coatzacoalcos a través de las artesanías de barro negro, piezas que combinan funcionalidad, estética y una técnica ancestral.
Flocela Cortés Hernández, comerciante y productora de estos artículos en el mercado Morelos, destacó la vistosidad y originalidad que atraen a los visitantes del mercado.
El barro negro es una de las artesanías más emblemáticas de Oaxaca. Se distingue por su color oscuro y su acabado brillante, resultado de un proceso de elaboración único, con raíces en comunidades específicas.

“Vienen de los Valles centrales de Santa María Atzompa, barro negro de San Bartolo y de Miahuatlán, de los pueblos serranos”, explicó Flocela Cortés.
Este tipo de objetos en algunos casos han pasado de ser funcionales a decorativos. Las artesanías son elaboradas a mano, empleando materiales propios de cada región.
“Principalmente lo que son las cazuelas para comidas, los jarros para florero, recuerditos, alhajeros, jarras para el chocolate,” detalló.
El barro negro se caracteriza por su color distintivo, que se obtiene de una técnica de cocción especial, donde los artesanos moldean el barro a mano.
“El barro es de un pueblito que se llama
Atzompa y ahí ellos mismos hacen el barro y lo hornean, por ejemplo si usted pone a cocer alguna comida, no se traspasa lo que son los líquidos, no le sale moho al barro y le dura por mucho tiempo,” comenta Flocela, resaltando la calidad del barro oaxaqueño.
Su textura y acabado brillante son el resultado del pulido con piedra antes de la cocción. No solo destaca por su estética, sino también por su conexión con la historia y la cultura oaxaqueña, representando una herencia viva que combina tradición y habilidad artesanal.
“Es un poco más brilloso, tiene un color natural, no traen nada de plomo. Al momento que se ponen a hervir, nunca se les va el color a lo que son las cazuelas, quedan literal lo verde o ya sea barro negro, nunca se les va porque todo es natural” afirmó la comerciante.
Los colores que se utilizan en cada artesanía resaltan, y su característica se basa en las fiestas grandes que tiene esa entidad, como las calendas, que representan a las mujeres oaxaqueñas. En sus diseños son plasmadas flores y colibríes.
“Los colores son bastante llamativos, como siempre Oaxaca ha sido de fiestas oaxaqueñas grandes, por las calendas, por las mujeres oaxaqueñas”, expresó.
Los precios varían, entre más adornos tienen más alto es su costo, van desde los 150 los floreros; las cazuelas entre más este adornados tienen un precio de 450 pesos.
Las sencillas que no traen ningún dibujo están en 100 pesos; ollas para frijol de 150 a 200 pesos.

