Irma Santander/ CDP NOTICIAS
El Instituto Municipal de la Mujer (IMM) en Coatzacoalcos ha atendido diez casos de violencia vicariaen lo que va del año.
Esta forma de agresión, que utilizan los padres a través de los hijos para dañar o amenazar a las madres, se ha vuelto más visible en la ciudad.
Rocío Espinosa Chevez, directora del Instituto, explicó que aunque es una violencia que se ha vivido por años, “apenas tiene nombre” y se distingue de otras agresiones psicológicas o económicas.
“La violencia vicaria está enfocada en las mujeres, en amenazar a querer intimidar a la mujer a través de los hijos”, afirmó.
EL USO DE LOS HIJOS COMO INSTRUMENTO
La violencia se manifiesta cuando el agresor manipula o retiene a los niños para ejercer control, influyendo en ellos o utilizándolos como herramienta de coacción.
La directora señaló ejemplos de estas amenazas, “Si tú me dejas, te quito a los hijos” o la constante acción de “influir en los hijos” con mensajes negativos sobre la mamá.
El IMM ha recibido aproximadamente diez casos de mujeres afectadas. En los reportes, la disputa se centra en la tenencia o convivencia de los menores.
La mayoría de las afectadas provienen de matrimonios jóvenes y los niños involucrados son menores de edad, usualmente de 10 años.
ATENCIÓN LEGAL Y PSICOLÓGICA
Espinosa Chevez destacó que, si bien hay muchos motivos para la separación de las parejas, los afectados principales son siempre los niños. Por ello, el Instituto ofrece asesoría legal y psicológica a las madres.
El proceso legal es tardado y requiere la vigilancia constante de las mujeres en la Fiscalía General del Estado, debido a la naturaleza delicada de los casos, cuando se logra la convivencia entre madre e hijos, esta es supervisada.
“Cuando ya logran verlo, no es que lo vayan a ver al parque, lo van a ver a instituciones públicas en donde están supervisadas bajo el área psicológica para poder tener la convivencia con los hijos”, relató.
Emocionalmente, las madres están muy afectadas, y en ese sentido el IMM les proporciona terapia, especialmente durante los reencuentros con sus hijos, momentos en los que se encuentran más vulnerables.
En cuanto a la postura de los padres, existen casos donde son renuentes a facilitar la convivencia, aunque otros han sido más accesibles siempre que la interacción se dé en una institución pública.

