Erase una vez una Ministra que deseaba ser Presidenta de la Suprema Corte de Justicia, que se enfrentó a los poderes fácticos y, la vencieron. Esta pudiera ser la narrativa del oficialismo, que a la opinión pública se quizo comunicar. Es un circo de muchas pistas. La historia no puede ser contada en forma lineal; hay muchos personajes, mentiras, situaciones y recovecos. Sin embargo, tuvo la mejor de las salidas posibles al ser postulada la Ministra Piña Hernández.
Muchos no dimensionamos la importancia del papel del Presidente de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), quien es el que mantiene el equilibrio entre los distintos poderes y órganos de gobierno a través de las resoluciones judiciales. Por la relevancia que tiene el puesto, hubo uno encarnizada batalla para lograr la posición. Por una lado, la posición del Presidente quien buscaba colocar a alguien afín a su proyecto de nación. Por el otro, los ministros de la Corte que buscaban la independencia del órgano.
Cuando se postularon los 5 ministros candidatos a la Presidencia; el oficialismo se decantó en apoyar a la Ministra Yasmín Esquivel Mossa, candidata alineada al proyecto de transformación del Gobierno (fue nominada por AMLO y votó en el 67% por asuntos en la Corte a favor del Gobierno) y esposa de uno de los principales contratistas del Gobierno, Riobóo. Sin embargo, una investigación realizada por el investigador Guillermo Sheridan y publicada en el portal LatinUs, se encontró que había el plagio de una tesis realizada una año y dos meses antes. La justificación del plagio y el control de daños pudo haber puesto en entredicho la legalidad y probidad de la SCJ y de la UNAM. Nos queda claro, que la defensa a ultranza del Gobierno y de la ministra, valiéndose de mala praxis, suplantando identidad, creación de una narrativa inverosímil, aprovechando la fuerza del Estado, se encuentra lejos de la ética.
El día de la elección, todavía la Ministra solicitó la voz para realizar una aclaración en la cual culpó a los medios y los poderes fácticos (estrategia con marca registrada de Ya saben quien), y argumentó una supuesta liberación de culpa de la Fiscalía de la CdMx (misma que posteriormente fue negada la autoría del documento señalado por la culpada); sin embargo, el daño ya estaba hecho. No había vuelta de hoja, los ministros en un ejercicio de libertad, colocaron como Presidenta a la más independiente de todos los Ministros postulantes.
Si bien, la ministra fue ascendida en tiempos de Peña Nieto, es distante a cualquier interés político. A votado en favor: De la militarización, el uso recreativo de la marihuana, la eliminación de la prisión preventiva oficiosa y la despenalización del aborto. Únicamente a votado en el 17% de los casos promovidos por la 4T. Los expertos la consideran fuerte, apegada a derecho y con una gran independencia. Y como señaló en su discurso de toma de protesta, rompe el techo de cristal, siendo la primera mujer en lograr alcanzar la Presidencia de la Suprema Corte de Justicia.
Después del señalamiento del deslinde rector de la UNAM y de la Fiscalía de CdMX, quedan varios pendientes a resolver. ¿Realmente hubo plagio de acuerdo a la UNAM? ¿Qué será de la ministra Esquivel, si la UNAM encuentra plagio y le retira el grado?¿Qué será de los notarios cercanos a Olga Sánchez Cordero que validaron testimonios que no fueron reales? ¿Qué sucederá con el abogado plagiado quien además tiene una enfermedad que le impide defenderse y recursos económicos? ¿Qué sucederá con la tutora de la tesis que se encontraron otras cuatro tesis similares? Esta historia tiene una gran cantidad de consecuencias, en los cuáles habrá una serie de daños colaterales.
Muchos analistas consideran como una derrota del Gobierno, ya que días antes, el presidente criticó a los ministros por no apoyar su proyecto de nación; incluso, los propuestos en su periodo gubernamental. Instituciones como la SCJ, la UNAM y el IFE deberán ser independientes y únicamente apegados a la legalidad. La fortaleza e independencia de las instituciones deberá prevalecer ante actos de un Gobierno que le importa poco lo que es correcto.
Así es como la historia es escrita en Tiempos de café.


