Irma Santander/ CDP Noticias
Contrario a otros productos de la canasta básica, el precio del kilogramo de tortilla a nivel nacional se ha estabilizado, alcanzando un promedio de 26.50 pesos, afirmó Homero López García, presidente del Consejo Nacional de la Tortilla.
Puntualizó que el sector mantiene sus expectativas de contención de precios y no prevé incrementos adicionales en lo que resta del año, a menos que factores externos ajenos a la industria alteren la cadena de suministro.
El ajuste realizado el pasado mes de abril, el cual fue de aproximadamente dos pesos en promedio, permitió a los tortilleros nivelar sus finanzas tras casi tres años de mantener los precios congelados a pesar de la inflación.

Al respecto, López García aclaró que esta medida no respondió únicamente al costo de la harina, sino al incremento acumulado en insumos esenciales como el papel grado alimenticio, que ha experimentado un alza significativa en su costo internacional.
“Gracias a ese ajuste ya no se está perdiendo tanto, pero no se está ganando lo que se debe; yo creo que la industria va a pasar bien lo que resta del año”, dijo.
FACTORES DE RIESGO PARA EL SECTOR
A pesar del panorama estable, el presidente del organismo advirtió que la volatilidad de los mercados internacionales representa la principal amenaza para el costo final al consumidor.
“Si hay guerra y suben los precios internacionales del acero, del gas, pues ahí sí afecta y no está en nuestra cancha”, señaló.
López García expresó su preocupación por la compleja situación que viven los productores de maíz en México.
Indicó que el precio de pago al campesino —cercano a los seis pesos por kilogramo— resulta insuficiente, lo que genera presiones sociales y económicas que podrían, eventualmente, presionar el costo del grano y, por ende, el de la tortilla.
EL RETO, DE LA SOBRE OFERTA Y LA INFORMALIDAD
Más allá de los precios internacionales, el líder industrial destacó que el sector enfrenta una problemática que es la sobreexplotación de tortillerías.
Según sus estimaciones, existe casi un 300 por ciento de exceso de oferta en comparación con la demanda real.
Esta situación, aunada a la falta de regulación municipal, genera competencia desleal. López García subrayó que la falta de supervisión permite que operen establecimientos informales que evaden cargas fiscales y sociales, lo que distorsiona el mercado.

