Irma Santander / CDP NOTICIAS
Integrantes del comité del predio El Triunfo, ubicado en el municipio de Nanchital, alertaron sobre un clima de alta tensión y temor ante un posible “derramamiento de sangre o un muertito”, derivado de la disputa legal y de posesión que mantienen con un grupo disidente por la titularidad de los terrenos.
En conferencia de prensa realizada en Coatzacoalcos, los afectados encabezados por su presidente, Marco Antonio Lastra Cruz, y acompañados por su representante legal, Cosme Tonatzin Cruz, exigieron la intervención urgente de las autoridades ministeriales y estatales para frenar los abusos, despojos y agresiones.

ESCALADA DE VIOLENCIA INMOVILIZACIÓN POLICIAL
El conflicto alcanzó un punto crítico el pasado domingo por la mañana, cuando una discusión entre ambos grupos llegó a empujones, agresiones verbales y un conato de riña frente a la Universidad Tecnológica de Nanchital, lo que obligó a la movilización de elementos de la Policía Preventiva para calmar los ánimos y evitar un enfrentamiento mayor.
Los roces se originaron luego de que un grupo opositor —que se autodenomina “Nuevo Triunfo” y cuenta con un documento alterno elaborado por el notario número 6 de Minatitlán, frente al comité legalmente constituido mediante asociación civil ante el notario público número 20 de Coatzacoalcos— ingresara de forma violenta a lotes particulares.
Con fotografías en mano, Lastra Cruz denunció que durante los hechos del domingo, personas armadas con palos y piedras encabezadas por la tesorera disidente, Yajaira Leyva López, y José Manuel Basurto, acompañados por la licenciada Génesis Alarcón (hermana del excandidato a la alcaldía Irving Alarcón), irrumpieron en terrenos de su propiedad y agredieron físicamente a su esposa y a él mismo.
“Tenemos miedo, estamos preocupados, no queremos derramamiento de sangre ni un muertito. Exigimos que Irving Alarcón y Génesis saquen las manos de este conflicto”, enfatizó el dirigente.
DIEZ CARPETAS DE INVESTIGACIÓN Y DEMANDAS LEGALES.
Ante la falta de certidumbre y los constantes despojos de predios —incluso aquellos que ya contaban con construcciones de material y cuyos propietarios tienen constancias de residencia, planos individuales y registros ante el Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales(INDAABIN) los afectados han interpuesto denuncias individuales ante la Fiscalía de Nanchital.
Actualmente existen 10 carpetas de investigación abiertas por los delitos de despojo, allanamiento de morada y agresiones físicas.
“La presentación de las denuncias ante la Fiscalía es la vía legal para detener este tipo de hechos y evitar que continúen las agresiones entre las partes involucradas, por lo que considero fundamental que las autoridades den seguimiento puntual a las investigaciones y actúen conforme a la ley para garantizar la seguridad de los ciudadanos y preservar el orden”, señaló Lastra Cruz durante el encuentro con los medios.
RECLAMO SOBRE LA REGULARIZACIÓN Y RECHAZO DE ACUSACIONES
El comité legítimo explicó que el polígono general abarca más de 80 hectáreas (incluyendo las 17 hectáreas específicas de la Colonia El Triunfo), las cuales comenzaron a poblarse hace ocho años.
Asimismo, recalcaron que mantienen diálogo abierto y disposición de acuerdo con el Sindicato Petrolero de la Sección 11 —quien cuenta con los títulos reales sobre la superficie— para lograr una regularización definitiva por la vía pacífica y legal, reconociendo además la necesidad de mesas de trabajo con el alcalde de Nanchital, José Luis Pérez Salinas.
Finalmente, Lastra Cruz rechazó categóricamente las versiones que lo señalan a él o a su comité de comercializar de manera irregular los predios.
“No es verdad que esté vendiendo los terrenos. No existe ninguna manera de comprobar lo que están diciendo. Recordemos que esa versión fue difundida por una de las personas que actualmente invade uno de los lotes”, aseveró.
Los afectados reiteraron su llamado a las instancias ministeriales para que actúen con firmeza y celeridad, advirtiendo que la impunidad de los grupos de choque podría detonar una tragedia de consecuencias irreparables en el municipio.

