Irma Santander / CDP NOTICIAS
A partir de las 00:00 horas de este jueves, entró en vigor el ajuste anual a las tarifas del Túnel Sumergido de Coatzacoalcos. De 49 a 51 pesos.
El costo para vehículos particulares pasó de 49 a 51 pesos, lo que generó diversas reacciones entre los usuarios que prácticamente ya saben que cada inicio de año esperan el aumento por parte del Grupo Carso, empresa administradora del túnel.
De acuerdo con la actualización, los costos para este 2026 quedan establecidos de la siguiente manera: autos particulares, 51 pesos; motocicletas, 25 pesos; autobuses, 90 pesos; camiones pesados de 182 a 264 pesos, dependiendo del número de ejes.

Desde su inauguración el 27 de abril de 2017 —tras una década de retrasos en su construcción—, la infraestructura ha mantenido una tendencia al alza. De iniciar con un costo de 34 pesos en 2017, la tarifa ha escalado gradualmente: 39 pesos en 2021, 45 pesos en 2023 y 49 pesos en 2025, hasta alcanzar el precio actual.
ENTRE LA INVERSIÓN Y LA QUEJA
A pesar del impacto al bolsillo, algunos conductores han optado por ver el incremento desde una perspectiva de costo-beneficio.
Un automovilista que utilizó la vía en los primeros minutos del ajuste compartió en redes sociales que, más allá de la molestia, el túnel sigue siendo una herramienta de bienestar personal.
“El aumento puede incomodar, pero también nos invita a pensar cómo nos relacionamos con el dinero, el tiempo y nuestras decisiones diarias. Para mí no es solo un cobro, es una inversión en menos estrés y en llegar con más calma”, expresó el usuario, destacando que el ahorro de tiempo justifica el pago.
SIN TREGUA PARA VILLA ALLENDE
En contraste, la situación para los habitantes de Villa Allende, es complicada. El consorcio Grupo Carso, administrador de la obra, rechazó formalmente la solicitud de aplicar una tarifa preferencial para los ciudadanos de esta villa.
Hace unas semanas, el agente municipal Alejandro Trujillo Hernández, destacó que desde la inauguración de la vía pugnaron por un descuento del 50 por ciento argumentando que más de 25 mil personas se ven obligadas a utilizar el túnel diariamente para acceder a servicios básicos de salud, educación y trabajo.
Trujillo Hernández calificó el impacto económico para las familias como “insostenible”, ya que el uso de la vía no es un lujo, sino una necesidad geográfica y administrativa.

