Irma Santander / CDP Noticias
La industria de la tortilla en México enfrenta una crisis marcada por la saturación del mercado y el deterioro del producto.
De acuerdo con Homero López García, presidente del Consejo Nacional de la Tortilla, el 92 por ciento de las personas que abren una tortillería cierran en menos de ocho meses, perdiendo su capital.
Esta situación se deriva de una sobreexplotación que ha alcanzado el 312 por ciento lo que significa que existe una oferta muy superior a la demanda real.
“Hay más oferta que demanda, y más tortillerías, sobran tortillerías para dar alimentos a todo México”, advirtió el dirigente.
A esto se suma que el 92 por ciento de los establecimientos que operaban hace 30 años ya han desaparecido debido a una comercialización inadecuada.
PÉRDIDA DE CALIDAD Y USO DE ADICTIVOS PROHIBIDOS
El dirigente señaló que el producto actual ha perdido la calidad tradicional.
En la actualidad, una parte de la industria sustituye los procesos artesanales por la adición de gomas, blanqueadores y conservadores más fuertes que antes no se utilizaban, incluyendo dióxido de titanio.
“Hoy vemos que mucha gente ya no está haciendo la tortilla de la forma tradicional, mucha gente le está adicionando gomas, blanqueadores, conservadores más fuertes que antes no se hacían, ingredientes que en Estados Unidos y en Europa por FDA están prohibidos”, enfatizó López García.
DESCONOCIMIENTO DE COSTOS Y DEPENDENCIA DE LOS ABARROTEROS
Uno de los factores principales de la quiebra técnica es que el 92 por ciento de los industriales de la tortilla desconoce sus costos de producción, lo que los lleva a regalar el producto o venderlo por debajo de su valor real para competir.
Actualmente, el 84 por ciento de la industria nacional se apalanca en el sistema de reparto a tiendas de abarrotes, ventas casa por casa u otros esquemas de entrega.
De este porcentaje, el 70 por ciento depende enteramente de esta actividad para sostener su negocio. No obstante, el presidente del Consejo Nacional de la Tortilla apuntó que quienes dejan dos pesos de margen al abarrotero terminan perdiendo dinero.
“Quien le da dos pesos hacia arriba al del abarrotes no está ganando nada, al contrario, está perdiendo y lo más terrible es que está dejando su venta en manos de un tercero que es el del abarrotes (…) Hoy todo el negocio se lo dejaron a los abarroteros”, dijo.
Finalmente, López García lamentó que a pesar de existir la libertad de fijar precios de acuerdo con los costos reales de operación —lo que requeriría tarifas superiores a los 30 o 35 pesos en muchos casos para operar formalmente—, la práctica de malbaratar el producto genera un mercado desleal, negocios insostenibles y una pérdida generalizada de valor en la mesa de los mexicanos.

