Irma Santander /CDP NOTICIAS
La Procuraduría de Protección a las Niñas, Niños y Adolescentes del DIF Municipal de Coatzacoalcos, ha documentado en este 2023, 36 casos de menores víctimas de algún tipo de violencia.
La procuradora del organismo asistencial, Laura Belén Santiago Escobedo, afirmó que las formas de violencia más recurrentes han sido la física y la omisión de cuidados.
La funcionaria agregó que el DIF, asesora, acompaña, y busca medidas alternativas para los pequeños.
“Los canalizamos a la Fiscalía porque el maltrato infantil es un delito que debe ser sancionado por esta dependencia”, sostuvo.
Señaló que la procuraduría realiza una intervención para comprobar si los menores están siendo víctimas de violencia.
Además, se hace una verificación a la familia que estará a cargo de ellos, es decir, que sean aptos; en caso contrario, si no tienen una red de apoyo, se procede a generar un resguardo temporal.
“Esta situación pone de manifiesto la importancia de seguir trabajando en la prevención y erradicación del maltrato infantil, así como en la protección de los derechos de la infancia”, detalló.
LA EDUCACIÓN ES LA BASE
La psicóloga de la Universidad Istmo Americana, Mónica Lara consideró que la educación, es la base para guiar a las familias y a los futuros padres a ejercer una paternidad libre de violencia y maltrato, que tendrá como resultado una sociedad más justa, en paz y educada.
Admitió que en el maltrato infantil se da con los cuidadores primarios, padres, abuelos o maestros.
“Un alto porcentaje de la violencia hacia las infancias se genera por la frustración de los padres, la falta de oportunidades, de empleo o de posicionamiento social, esto hace que el enojo vaya hacia el más débil”, enfatizó.
Puntualizó que en México, el maltrato infantil es uno de los rubros más impactantes dentro de las problemáticas sociales.
“Hemos culturizado que, la educación debe ser a base de golpes, muchas madres y padres equiparan la disciplina con golpes o el clásico chanclazo”, refirió.
La especialista indicó que la estadística demuestra que las edades más violentadas circunda entre los 6 a los 11 años. Las niñas son las que reciben mayor maltrato tanto físico como verbal y en algunos casos sexual; en los varones, el mayor maltrato es verbal.
Mencionó que existen dos tipos de conducta: la imitativa, que corresponde a la emulación del comportamiento del violentador, por ejemplo niños que golpean o gritan a sus compañeros; y la conducta retraída, esta corresponde a los chicos con comportamientos tímidos e inseguros, aquellos niños que hablan poco o interactúan también poco con los demás compañeros.
Finalmente, subrayó que ser padres significa un compromiso con los hijos, “la educación debe ser para la paz y estabilidad emocional, formar personas y ciudadanos sanos física y mentalmente”.

