Irma Santander / CDP NOTICIAS
A su corta edad, Yamila y su madre, Claudia Ivette Medel Flores, enfrentan su segundo año de un proceso complejo y doloroso para vencer la leucemia linfoblástica aguda.
Desde que la menor de 15 años fue diagnosticada, su vida dio un giro radical marcado por retos económicos, emocionales y de salud.
“Han sido unos dos años difíciles, la verdad, porque hemos tenido detalles tanto de salud, emocional y económico, pero pues aquí estamos con la ayuda de Dios. Que no hay que perder la fe y sobre todo de seguirle echando ganas”, expresó Claudia Ivette.
El tratamiento médico, proyectado para durar tres años y cinco años de vigilancia, demanda recursos constantes que el sistema de salud no cubre en su totalidad. Aunque el hospital apoya con ciertos medicamentos, la familia debe costear insumos indispensables como cubrebocas sanitizantes y catéteres.

“A través de que Yamila fue diagnosticada con leucemia, en la Fundación Maravilla nos acogieron, nos abrazaron, nos han apoyado mucho”, destacó la madre.
A pesar de que el proceso ha provocado que la niña pierda su cabello en cuatro ocasiones, la familia celebra los avances actuales y el crecimiento de su cabellera, con la esperanza de que el tratamiento continúe funcionando de manera óptima para que Yamila pueda tocar la campana de victoria contra el cáncer.
Para fortalecer sus ingresos, la familia mantiene activos diversos emprendimientos, entre ellos la venta de “chacharitas” en colaboración con la fundación, botanas dulces de tamarindo bajo el concepto “Botanitas la Peloncita”, y una taquería ubicada en el Fraccionamiento Punta Caracol.

