Irma Santander / CDP NOTICIAS
Desde hace un mes Jessica Castillo salió de su natal Venezuela y ha vivido en su camino asaltos, agresiones y la persecución por parte del Instituto Nacional de Migración (INM).
Llegó a Coatzacoalcos y bajando del tren, la asaltaron, “vengo huyendo de Venezuela, yo necesito ayuda, necesito salir de aquí por lo menos a Puebla, aquí me robaron tuve que regresarme, mi pierna está muy mal, voy a pedir ayuda para que me pongan un yeso y seguir avanzando”, relató entre lágrimas.

Y prosiguió: “Sí, migración nos ha perseguido mucho, me han perseguido hasta con la pierna así, la pierna la he desbaratado más”.
Recordó que a punta de pistola, los presuntos delincuentes bajaron del ferrocarril a los migrantes que venían a bordo.
“Traía 100 dólares para terminar por lo menos y quedé sin nada; ahora tratar de llegar a Puebla para que allá me ayude una amiga que está allí porque yo no tengo familia aquí”, sostuvo.

Jessica tiene 50 años y es de oficio enfermera, hoy permanece en Coatzacoalcos donde se apoya de un improvisado bastón para poder caminar.
Ya no quiere ir a Estados Unidos, lo que quiere es trabajar.
“No, yo no quiero ir a Estados Unidos yo quiero, quiero trabajar, yo soy enfermera yo trabajo con gastronomía, yo trabajo con cocina, hago de todo ahorita y lo que quiero es arreglarme para poder trabajar porque mi mamá está en Venezuela y necesita ayuda, está enferma también de las piernas y uno viene buscando un mejor futuro”, subrayó.
Su próximo destino es Puebla donde pretende establecerse dejando a un lado el sueño de llegar hasta los Estados Unidos.

