Irma Santander | CDP NOTICIAS
La acelerada destrucción del ecosistema de manglares, y parcelas, el envenenamiento de los arroyos Colorado y Blanco, y de la laguna Carolino Anaya alcanzaron su punto más crítico en el ejido Colorado y Rincón Grande, pertenecientes a Coatzacoalcos, producto de la descarga continua de desechos tóxicos por parte de la empresa química Innophos.
La contaminación ecológica no solo extinguió la vida marina en este sistema acuífero, sino que anuló la capacidad productiva del suelo, matando hatos ganaderos e impidiendo todo tipo de siembra agrícola en las parcelas de la zona.
En un recorrido por la zona rural afectada, Ezequiel Olces García, ejidatario de Colorado y uno de los principales afectados por la cercanía de su predio con la laguna del yesoducto, expuso el impacto que sufren los cuerpos de agua y la vegetación nativa de la región, derivado del amoniaco y ácido sulfúrico.

“Cuando ellos se desembocan la presa, matan todo lo que es la pesca, los manglares, toda la parte que es plana donde pasan los arroyos, se mueren todos los manglares y afectando también a un gran número de gente, aquí los compañeros vivimos de la pesca y se muere todo lo que es pescado, mojarra, tilapia, robalo. Y no hay una fuente de empleo para que la gente”, denunció Olces García,
El productor detalló que la laguna, un cuerpo de agua que abarca aproximadamente 120 hectáreas, junto con los arroyos que atraviesan la zona, se encuentra completamente inutilizada por la contaminación acumulada.
“Esa laguna tiene aproximadamente 5 kilómetros, 120 hectáreas. Y la verdad que no se le puede aprovechar nada porque la empresa es como si fuera dueña de todo el ejido, porque ella hace y deshace de las parcelas de los ejidos y nunca le han dado mantenimiento. Primero fue la empresa Fertilizante Fosfatado Mexicano, después Troy Industrias, y Troy le vendió a Innophos”, destacó.
Recordó que cuando estuvo Fertilizante Fosfatado Mexicano hace más de 50 años, proporcionaban un arrendamiento a los parceleros para que se ayudaran como apoyo.
“Ellos estaban conscientes que sí estaban contaminando partes de la parcela. Pero entregaron a esta empresa, lo que es Troy e Innophos, y nunca han querido reconocer nada, matando peces, muriéndose a veces el ganado. Y la verdad es que es muy terrible la situación aquí en el ejido Colorado”, aseveró.
La acumulación de ácidos y químicos estancados ha transformado los terrenos bajos en áreas estériles, impidiendo que la vegetación y los cultivos tradicionales puedan prosperar.
“Desde hace 50 años la empresa ha estado tirando sus desechos tóxicos al ejido Colorado. Y principalmente yo que estoy muy cerca de la laguna del yesoducto, me contamina al cien por ciento, afectándome todas las partes planas donde entran las aguas, parte baja, la parcela se inunda, se hace lodo y pantano y ahí no se da ninguna clase de fruta que siembre”, explicó el ejidatario.
Asimismo, la falta de drenaje natural mantiene el agua tóxica sobre los predios, liquidando las plantaciones de la franja costera, como la malanga, el plátano y el coco.
De acuerdo con habitantes y miembros de la Unión de Ejidatarios y Pobladores “Cándido Aguilar”, el deterioro ambiental sobrepasa las 500 hectáreas de terrenos ejidales y pequeñas propiedades.
Un estudio de laboratorio certificado, realizado por los mismos pobladores a finales de 2025, confirmó niveles críticos de amoníaco en los acuíferos, derivados del procesamiento de roca fosfórica, ácido sulfúrico y la acumulación de montañas de yeso.

