IRMA SANTANDER| CDP NOTICIAS
Las panaderías de Coatzacoalcos iniciaron con la comercialización del tradicional pan de muerto, por lo que esperan que sus ventas incrementen a partir de hoy.
La panadería “Bocadillo”, propiedad de José Luis Ornelas Lourith, detalló las tres variedades tradicionales que realizan en su negocio: el azucarado, con ajonjolí, y barnizado con huevo.
Además, elaboran el pan con forma humana y redonda con huesos.

“Hacemos el pan de muerto de tipo muñeco o tipo niño, es una representación de una persona difunta, igual se azucara o se barniza con huevo, es la elección de la persona”, dijo.
PRODUCCIÓN Y PRECIOS
La producción actual se mantiene en un promedio diario de 15 piezas grandes y 30 chicas, cifra que esperan aumentar conforme se acerque la celebración.
Los precios oscilan de 15 y 30 pesos dependiendo el tamaño.

Ornelas Lourith, explicó que el proceso de elaboración es largo, inician a las 3:30 de la mañana. El pan de muerto comienza a salir a la venta a partir de las 10 de la mañana aproximadamente.
Los ingredientes básicos utilizados son harina, huevo, mantequilla, esencia de naranja.
EL ORIGEN ANCESTRAL DEL PAN DE MUERTO
José Luis Ornelas también compartió la historia detrás de este pan ceremonial, que se remonta a la época prehispánica.
“La historia del pan de muerto viene desde los aztecas. Los aztecas fueron los que hacían sus rituales, sus ceremonias, donde ellos sacrificaban a una doncella, y le arrebataban su corazón. El corazón lo metían en una urna junto con amaranto, y el anfitrión de la ceremonia era el que consumía esa mezcla”, contó.
Luego, con la sangre restante, se elaboraba un pan que se compartía. Esta práctica fue modificada con la llegada de los europeos.
“Después nos vamos, posteriormente, a la historia de 1500, ya cuando los españoles llegaron… Lo que hacen los españoles es crear tal cual su pan de muerto a su figura y a su cultura”, señaló.
Así, el pan que representaba el cuerpo se comenzó a bañar con azúcar pintada en rojo.
Finalmente, la forma moderna del pan de muerto que se conoce hoy en día, con sus “huesitos”, fue adoptada por la panadería mexicana en el siglo XVIII.

