Irma Santander / CDP NOTICIAS
Luego de recorrer solo, varios kilómetros con frío y neblina que lo llevaron hasta la Ciudad de México para cumplir su manda, Asiel Ismael Ucam, originario de Mayapán, Yucatán, llegó a Coatzacoalcos con la fe a cuestas.
A su lado descansan dos figuras monumentales —una de San Judas Tadeo y otra de la Virgen de Guadalupe, ambas de 1.80 metros— que no solo son ofrendas adquiridas en la Basílica, sino el testimonio tangible de un peregrinaje con devoción, gratitud y temple.

El joven, quien partió de Mayapán el 29 de octubre en su bicicleta, explicó el motivo de su esfuerzo, “yo vengo por una manda de agradecimiento y por mi familia para que todos estemos bien y por lo que ya me cumplió la Virgencita”, sostuvo.
Aunque inicialmente viajó solo, posteriormente se unió a otros amigos en el camino.
DESAFÍOS SUPERADOS EN LA RUTA
Asiel Ismael Ucam relató las dificultades físicas que enfrentó durante su travesía, siendo esta su primera vez que cruza por Coatzacoalcos.

El camino hacia el centro del país estuvo marcado por condiciones climáticas adversas.
“La verdad todo bien, hay lugares que sí lo pasamos muy mal, por las neblinas, el frío, los cerros,” relató el peregrino.
Adicionalmente, señaló los riesgos que implica compartir las carreteras con vehículos más grandes.
“También los carros nos afectan un poco, se pegan donde estamos, donde debemos ir nosotros”, precisó.
DE REGRESO CON FE Y AGRADECIMIENTO
De vuelta a casa, el joven lleva consigo las imágenes que adquirió:, un San Judas y una Virgen de 1.80 metros, además de recuerdos para su familia.
El peregrino aprovechó para agradecer la generosidad encontrada en el trayecto, y el apoyo en un punto clave de su ruta.
“Les agradezco mucho, y la gente de Puebla, gracias a una tía no nos faltó nada, nos dio el hospedaje, nos invitó el desayuno,” finalizó.

