IRMA SANTANDER | CDP NOTICIAS
En el marco del inicio de la Cuaresma, el obispo de la Diócesis de Coatzacoalcos, Rutilo Muñoz Zamora, señaló que la comunidad no puede permanecer indiferente ante los hechos de violencia extrema que han sacudido a la ciudad en días recientes.
Previo a encabezar la misa de imposición de ceniza en la catedral de San José, Muñoz Zamora lamentó la aparición de hieleras con extremidades humanas en diversos puntos de la entidad, calificando estos actos como una realidad dolorosa que exige una respuesta tanto de las autoridades como de la sociedad civil.
“No cerramos los ojos ante lo que estamos viviendo, pero sí le pedimos a Dios que haya, sobre todo, este volvernos por el camino de la reconciliación. La reconciliación, la justicia, es algo permanente, pero sobre todo ahora por lo que estamos viviendo”, expresó el prelado.

El Obispo subrayó que, aunque el panorama es “bien complicado”, la fe debe traducirse en una exigencia de justicia y un cambio en el tejido social.
Asimismo, hizo un llamado a la participación ciudadana para demandar mejoras en el sistema judicial y en las condiciones económicas, factores que considera fundamentales para pacificar la región.
“Hay varias cosas que sí podemos realizar personalmente y otras que siempre repito, tiene que ser con la participación ciudadana, buscar y pedir que haya medios de justicia y se mejore también el ambiente económico”, sostuvo.
EL INICIO DE LA CUARESMA, UN CAMINO DE CONVERSIÓN Y COMPROMISO
Para la Iglesia Católica, este Miércoles de Ceniza marca el comienzo de un periodo de 40 días destinado a la autoexaminación y el fortalecimiento espiritual.
El Obispo Rutilo Muñoz explicó que este tiempo debe ser aprovechado por los fieles para “retomar el camino” y vivir con mayor coherencia frente a los desafíos actuales.
Según lo expuesto por el jerarca, los pilares de este tiempo litúrgico son la oración y la palabra; la caridad y la justicia, y el ayuno y la penitencia.
“Comenzamos la Cuaresma, que es tiempo muy especial, sobre todo para retomar el camino que llamamos nosotros de conversión, volvernos al Señor, una vida más comprometida para vivir la caridad, la justicia, y pues siempre teniendo en cuenta la realidad que hoy vivimos, que nos exige mucho más”, concluyó Muñoz Zamora.

