Irma Santander Vera / CDP NOTICIAS
La presencia de migrantes en tránsito ha generado una dinámica laboral particular en Coatzacoalcos, donde un sector de servicios y restauranteros ofrece empleo temporal a quienes buscan reunir dinero para continuar su viaje hacia Estados Unidos.
Esta situación revela dos realidades: el apoyo humanitario facilitado por organizaciones como la Casa del Migrante Santa Faustina Kowalska, y la cautela de los empresarios formales ante los riesgos legales y de seguridad laboral.
CONTRATACIÓN MIGRANTE: UN SALVAVIDAS TEMPORAL
Guillermo Ramírez Garduza, presidente de la Casa del Migrante Santa Faustina Kowalska, confirmó la inserción laboral de viajeros en la economía local.
De acuerdo con sus registros, aproximadamente 120 personas que han pasado por la casa en lo que va del año trabajaron y otros más continúan haciéndolo en la ciudad.

El empleo para los indocumentados es generalmente por un tiempo determinado y con un objetivo claro: ahorrar para seguir el trayecto.
“Ellos buscan trabajo que son por 15 días, por 20 días, por 30 días, porque ellos piensan juntar algo y seguir,” explicó Ramírez Garduza.
Estos trabajos se concentran en áreas de servicio, como el Mercado Coatzacoalcos y otros hoteles y tiendas de servicios. Las labores incluyen lavar trastes, hacer comida, o servicios generales.
CONDICIONES LABORALES
Las exigencias laborales de los dueños de restaurantes son mínimas, solicitan principalmente, que tengan ganas de trabajar, y que estén tramitando su estancia como refugiados.
“Les piden que tengan ganas de trabajar, una identificación, y si están promoviendo su estancia como refugiados, eso le piden,” señaló el presidente de la Casa del Migrante.
Respecto a la remuneración, aseguró que no han detectado discriminación por parte de los prestadores de servicios: “La paga es igual que un mexicano. Hasta el día de hoy no hemos detectado que los discriminen para nada, todo lo contrario, todo lo que se les da, como mexicano igual.”
EL ALTO RIESGO DE LA INFORMALIDAD
Mientras que algunos comercios informales o particulares ofrecen oportunidades directas, la Asociación Gastronómica de Coatzacoalcos ha optado por la cautela.

Manuel Enrique Olvera Gómez, presidente de la agrupación, indicó que actualmente sus afiliados no tienen a personal extranjero contratado.
El principal impedimento para la contratación formal no es la falta de voluntad, sino el riesgo legal y de seguridad que implica emplear a personas sin la documentación en regla.
Los restaurantes manejan ambientes de alta peligrosidad, con temperaturas superiores a 400 grados, cuchillos y maquinaria.
“El riesgo es de que un accidente. El accidente es el que nos preocupa porque realmente no hay dinero que alcance en una quemadura, en una mutilación o en su caso en una defunción,” advirtió Olvera Gómez.
Para que un migrante sea contratado formalmente en un restaurante afiliado, el proceso debe ser completamente legal y no es redituable para el empresario arriesgarse a incumplir la ley o enfrentar un litigio por accidente. La contratación solo sería posible si el migrante cumple con la ley.
“Cada migrante debe poner al corriente todos sus papeles para estar en el territorio nacional correctamente, como debe ser e ir al Instituto Nacional de Migración… y así los podemos contratar bajo algunas situaciones”, declaró.
Si se diera la contratación, esta se apegaría estrictamente a la Ley Federal del Trabajo, incluyendo un salario mínimo de 280 pesos por ocho horas, descansos, aguinaldo y pago de días festivos. Las prestaciones como el IMSS se otorgarían una vez regularizada su situación migratoria.
DECISIONES DEL INDOCUMENTADO
¿SEGUIR O QUEDARSE?
El trabajo temporal en Coatzacoalcos es un medio para la mayoría de los extranjeros, aunque una minoría considera establecerse en México.
Para un gran número el trabajo de corto plazo es una pausa estratégica. La meta sigue siendo el “sueño americano,” a pesar de las políticas migratorias estrictas en Estados Unidos.
Ramírez Garduza estimó que, del flujo actual que pasa por esta zona sur, un 6 por ciento considera establecerse en México, preferible a regresar a su país de origen.
“El 6 por ciento me atrevo a decir que ya vio que se quiere quedar en México, no porque México esté bien, sino porque está un poco mejor que su propio país”, relató.
Refirió que quienes deciden quedarse inician la búsqueda de vivienda, meter a sus hijos a la escuela y deciden vivir una vida.
El principal factor que afecta la decisión de asentarse es la burocracia en el proceso de regularización migratoria y de refugio, que puede llevar a que los viajeros sean víctimas de fraude.
“Tienen que hacer su trámite como refugiados, y se lleva su tiempo, a veces demora entre 45 días hasta un año o dos,” lamentó el activista, quien pidió que el proceso se acorte a un máximo de dos meses.
En última instancia, para los centroamericanos, el trabajo en Coatzacoalcos es conveniente para la subsistencia y el ahorro.
Para el restaurantero formal, el riesgo de contratación informal es demasiado alto, mientras que solo es redituable si el migrante regulariza su situación migratoria para evitar problemas legales.

