Omar Vázquez / CDP NOTICIAS
Jorge Colmenares Alejandro fue identificado como la segunda víctima de los siete cuerpos localizados en fosas clandestinas entre los poblados Emiliano Zapata y Cocuitlal, en la zona rural de Jáltipan de Morelos.
Se trata del emprendedor dedicado a la organización de eventos sociales, quien fue privado de la libertad el pasado 26 de enero en uno de los departamentos del fraccionamiento Los Mangos.
“Coco”, como era conocido, apareció sin vida junto al taxista Dimas Martínez, ambos “levantados” por el mismo comando armado integrado por más de 20 hombres, en el mismo conjunto habitacional.
Aunque el caso ha sido manejado con total hermetismo por las autoridades, se confirmó que mediante pruebas de ADN se logró establecer la identidad de algunas de las víctimas, cuyos restos ya fueron entregados a sus familiares.

Junto a ellos permanecen otros cuerpos que continúan en proceso de identificación y que deberán ser reclamados conforme avancen los exámenes forenses correspondientes.
Si bien la Fiscalía General del Estado (FGE) no ha emitido una postura oficial, trascendió que los cadáveres presentaban huellas de tortura, así como impactos producidos por proyectil de arma de fuego.
Por su parte, los familiares de las víctimas han optado por guardar silencio en torno al caso, que alcanzó relevancia a nivel nacional debido a la magnitud del hallazgo.
En cuanto a las líneas de investigación, autoridades ministeriales analizan la posibilidad de que se trate de un ajuste de cuentas relacionado con el crimen organizado, con base en las diligencias realizadas y en lo declarado por Antonio Escobar Torres, quien logró escapar de sus captores el pasado 31 de enero, aunque con una herida cortante en el cuello que le provocó la muerte horas después en un hospital de Coatzacoalcos.
Antonio había sido privado de la libertad junto a Jorge Colmenares, en el mismo departamento, durante el operativo del comando armado que también se llevó a Dimas Martínez.
Al cierre de la edición, se desconocía dónde y cuándo serían sepultados o cremados los restos de las personas que ya fueron reclamadas formalmente ante las autoridades.

