Agencias /CDP NOTICIAS
Una procesión de criaturas nocturnas arribó anoche al Zócalo: catrinas, calaveritas de azúcar y xoloitzcuintles irrumpieron en la plancha entre gritos y aplausos.
Asistentes habían esperado hasta nueve horas por la llegada del primer Desfile de Día de Muertos que era cobijado por un cielo nocturno.
De acuerdo con las autoridades capitalinas, más de un millón de personas disfrutaron del evento, para el cual colocaron luminaria monumental de una catrina y flores de cempasúchil en la Calle 20 de Noviembre, que fue instalada desde la semana pasada.
El recorrido de ocho kilómetros tuvo luces de colores en los 12 carros alegóricos, mil vestuarios y cinco globos monumentales.
“¡Mira, mamá!, ¿ya viste cómo se ven las mariposas con sus alas grandes y con luces? Se ve bien bonito, ¿verdad?”, dijo Alan, de 10 años, a su madre, quienes llegaron al Zócalo a las 11:00 horas desde Azcapotzalco.
El evento comenzó a las 19:35 horas y tuvo una duración de media hora.
A pesar de la espera, los asistentes intentaron documentar el desfile en fotos y videos en sus celulares, lo que provocó que el Centro Histórico se iluminara con miles de luces.
Beatriz Tampa llevaba esperando este evento desde hace semanas, incluso, planeó desde septiembre su viaje desde Florida, Estados Unidos a la Ciudad de México.
La mujer quería conocer las tradiciones que jamás pudo vivir en el País vecino, ya que a los tres años migró y su familia decidió no reproducir costumbres de su lugar de origen.
“Nací en México, pero no conozco mi cultura. Planeé este viaje, con 12 amigos que viven en Florida, pero que tienen distintas culturas y orígenes, porque hace unos cuatro o cinco años vi la película de ‘Coco’ y quedé maravillada.
“Deseaba mucho venir a este desfile y vivir un Día de Muertos, como cualquier otro mexicano”, explicó Beatriz, quien llegó a la Ciudad de México este viernes.
Este desfile estuvo engalanado con los personajes: Luna, Metztli, Lola la Mariposa, Xolo, Laka Laka, Mari la Mariachi, Tina la Catrina, calaveras fridas, mariachis y hasta flores de cempasúchil y calaveritas de azúcar bailarinas.
Éstos dieron vida a la historia “México en el ombligo de la luna”, conformada por ocho historias: La Nueva Guardiana del Portal, Caminos de Cempasúchil, El Mictlán, La Revolución y Posada, El Carnaval de Calaveras, Arte, La Fiesta en el Ombligo de la Luna y La Apertura del Portal.
El desfile arrancó en la Puerta de los Leones, en el Bosque de Chapultepec, avanzó por Paseo de la Reforma, hasta llegar al Zócalo, y tomó tres horas recorrer con música y baile a sus 600 voluntarios y 300 músicos.
Para María Hernández, quien llegó en silla de ruedas desde Nezahualcóyotl, Estado de México, valió la pena, a pesar de haber esperado desde las 10:00 horas por un lugar hasta el frente de las vallas del Zócalo.
“La verdad, mi familia me convenció, no me gusta mucho salir, porque las calles y el transporte no están hechos para la silla de ruedas. Pero me animaron tanto, que acepté, aunque me hice a la idea de que iban a ser horas y muy difícil poder llegar aquí.
“Afortunadamente pude ver el espectáculo y me felicito por querer hacer algo diferente, en lugar de estar encerrada en mi casa. Viví una celebración de muertos distinta a lo que estoy acostumbrada”, relató.
Entre las multitudes por el desfile se registraron desmayos y crisis nerviosas que atendieron paramédicos del ERUM.
Con información de Reforma





