IRMA SANTANDER | CDP NOTICIAS
La deserción escolar se mantiene como un fenómeno “inevitable” en los planteles de la Dirección General de Educación Tecnológica Industrial (DGETI) en la zona sur.
Factores como la inseguridad, el desempleo y la desintegración familiar figuran como las principales causas que obligan a los jóvenes a abandonar sus estudios, admitió Aida Soledad Acua González, directora del CBTIS 48 de Acayucan.
La también coordinadora regional de la DGETI, explicó que, aunque la eficiencia terminal es alta, existen variables del entorno que superan el alcance de las aulas.
“Siempre hay un porcentaje y se da la deserción, es inevitable. Buscamos abatirlo, pero estamos dentro de la media nacional en la eficiencia”, puntualizó la directora.
Acua González señaló que la reprobación no es el único motivo por el cual un alumno interrumpe su formación académica. La realidad social de la región, que abarca desde Las Choapas hasta Acayucan, impone obstáculos complejos, como el cambio de residencia motivados por la búsqueda de empleo en otras entidades por parte de los padres; crisis de inseguridad y procesos de desintegración familiar.
Incluso, la falta de equilibrio emocional que, en ocasiones, desvía a los jóvenes de sus metas académicas.
ESTRATEGIAS DE CONTENCIÓN
Para contrarrestar esta tendencia, los siete planteles a su cargo han implementado una
gama de herramientas centradas en el acompañamiento humano y preventivo. Entre ellas, destacan las campañas federales contra las adicciones y un robusto sistema de tutorías.
“Cada grupo tiene un tutor que le da seguimiento durante los tres años; es como el papá en la escuela para el alumno: ¿Qué necesitas?, ¿Cómo estás?, ¿Cómo está tu situación familiar?”, detalló la directora sobre la labor docente.
Pese a los factores externos mencionados, el CBTIS 48 y el resto de los planteles de la zona sur reportan números positivos en comparación con los indicadores nacionales.
En el plantel de Acayucan, la tasa de finalización alcanza el 90 por ciento, lo que significa que solo 10 de cada 100 jóvenes no concluyen su educación media superior.
En el resto de la región, el indicador oscila entre el 80 por ciento y el 90 por ciento de eficiencia.
El objetivo final, dijo la coordinadora, es que el joven no solo apruebe materias, sino que consolide un proyecto académico y un proyecto de vida, que garantice su permanencia a través de la estabilidad emocional y el apoyo institucional continuo.

