Irma Santander/ CDP Noticias
A las afueras del Santuario de la Virgen de Guadalupe, una tradición familiar se repite año tras año, la familia Trujillo, originaria de Coatzacoalcos, se instala con una generosa ofrenda de alimentos para los peregrinos que llegan al recinto en vísperas del 12 de diciembre.
Emelyn Trujillo relató que esta actividad de servicio es una herencia familiar que ya suma más de una década.
“Somos una familia que venimos año tras año, llevamos como 11 años, venimos antes del 12, que vemos que hay muchos peregrinos, venimos a ayudar”, comentó.

Esta labor es un acto de fe y unidad que les inculcó la matriarca de la familia.
Para mitigar el cansancio y el frío de los viajeros, la familia ofrece un menú tradicional preparado por ellos mismos.
“Traemos tamales, champurrado, pan, café, una fruta, mi tía es la que hace los tamales”, resaltó.
La magnitud del esfuerzo se refleja en las cantidades que preparan y transportan. Emelyn estimó que preparan aproximadamente 30 kilos, los cuales alcanzan para todos los que se acercan.
“Gracias a Dios, nos alcanzan para darles a todos y todavía me repiten”, afirmó.
CUATRO GENERACIONES
La tradición se ha consolidado involucrando a cuatro generaciones, creando un fuerte lazo en torno al servicio.
“Somos una familia, somos cuatro generaciones. Mi abuela, sus hijos, nosotros las nietas y ya también viene mi hija a ayudar”, indicó.
Emelyn Trujillo lamentó que la afluencia de devotos en los últimos años, ha disminuido.
“Desgraciadamente, vemos que va disminuyendo poquito a poquito el número de peregrinos, después de la pandemia”, sostuvo.
A pesar de esta tendencia, la fe y la generosidad de la familia Trujillo se mantienen firmes para asistir a quienes llegan al santuario.

