Irma Santander / CDP Noticias
A más de tres semanas del derrame de hidrocarburos en las costas del sur de Veracruz, habitantes y pescadores de las comunidades indígenas de Pajapan, Tatahuicapan y Mecayapan solicitaron a las autoridades un plan urgente de restauración y reforestación de los ecosistemas de mar y lagunas, así como transparencia sobre la identidad del barco responsable.
En conferencia de prensa, precisaron que el residuo continúa recalando y la preocupación se agrava por la proximidad de la Semana Santa.
Esteban Hernández Hernández, representante de la comunidad Arrecifes de Mecayapan, manifestó su profunda preocupación por el daño irreversible a los ecosistemas marinos y la falta de estudios científicos sobre la flora y fauna local.

“No hay estudios de los cuerpos de agua ni de la fauna y flora que habitan en el sistema lagunar; o si los han hecho, no han informado resultados. Hemos sabido por vías no oficiales que están echando al mar materiales químicos disolventes para que el chapopote ya no llegue a la playa, sino que se disperse al fondo del mar”, denunció.
Hernández señaló que existen al menos siete kilómetros de playa —zona de arribo de tortugas marinas— que no han sido saneados.
Por ello, exigió un plan de restauración a corto, mediano y largo plazo que incluya la participación de expertos y de los propios pescadores.
INSEGURIDAD LABORAL
Por su parte, Martina Beltrán, habitante de Tatahuicapan, describió un panorama desolador en la Laguna del Ostión, donde el hidrocarburo continúa llegando diariamente.
Dijo que la Empresa Maya, contratada por Petróleos Mexicanos (PEMEX) para la limpieza, no brindó equipo de protección básico a los trabajadores y tampoco ha cumplido con los pagos a quienes realizaron los trabajos de recolección del crudo.
“Seguimos sin conocer la verdad histórica del origen de esta marea negra. Nos dicen un supuesto barco que hasta el momento es un ‘barco fantasma’ porque nadie lo ha visto; no se nos informa de qué embarcación se trata ni a qué empresa pertenece”, cuestionó la activista.
Beltrán alertó sobre una crisis de salud pública incipiente, pues la falta de información ha llevado a algunos pobladores a consumir y vender mariscos contaminados.
“Nos han reportado casos de intoxicación con diarrea, vómito y dolor de panza. Las autoridades no han proporcionado información sobre las afectaciones a la salud que provoca este material cancerígeno. La contaminación puede generar posibles casos de cáncer a futuro u otros daños por la exposición a través de la piel, ojos y respiración”, puntualizó.
EXIGENCIAS
Las comunidades nahuas y popolucas de la región demandan indemnización justa ya que el apoyo de “Bienpesca” es insuficiente y no ha llegado a pescadores libres, vendedoras de mariscos ni prestadores de servicios turísticos.
Recolección de las bolsas con basura tóxica que permanecen amontonadas en las orillas de la laguna. Atención Médica con brigadas especializadas para tratar la exposición directa a hidrocarburos. Reforestación de manglares y recuperación de arrecifes de coral dañados por el crudo.

