IRMA SANTANDER/CDP NOTICIAS
En un mes y medio a la pequeña Andrea Ramírez Hernández de siete años, la vida le cambió cuando el doctor del hospital regional de Coatzacoalcos, le diagnosticó linfoma de Hodgkin.
Hoy lleva nueve quimioterapias en su cuerpo, y la próxima semana le aplicarán otras más vía intravenosa.
Originaria de la comunidad Rancho Nuevo perteneciente a San Juan Evangelista, hoy tiene una ilusión: su fiesta de cumpleaños el próximo jueves con la temática de la princesa de disney Sofía.
“De regalo pido una muñeca, la princesa Sofía, el jueves es mi cumpleaños”, dijo emocionada la pequeña.
Por ello, en el albergue Casa de Amor para Niños con Cáncer ya se preparan para hacer realidad este festejo, sin embargo, se requiere de apoyos como dulces y regalos.
EL VIACRUCIS
La señora María del Pilar Hernández Pacheco, madre de Andrea aún le cuesta trabajo entender porque su niña tiene este tumor cancerígeno cuando parte de su infancia fue de lo más normal, no obstante, con el paso de los días ha asimilado que deben salir adelante.
“Cuando me dijeron se me partió el corazón, en ese momento sentí unas ganas de llorar, nunca en mi vida me había pasado esto con nadie de mis hijas, es muy difícil dejé mi casa con mis otras dos hijas, tengo mucha fe en Dios”, expresó.
Y es que María del Pilar, junto con su esposo y Andrea viven temporalmente en el albergue Casa de Amor, hasta que concluyan las quimioterapias de la menor. La familia dejó su casa, sus dos hijas con familiares y toda una vida en San Juan Evangelista.
La mujer explicó que a principios de junio, notó que el cuello de Andrea comenzó inflamarse y a sangrar de la nariz.
A las pocas semanas el diagnóstico fue linfoma de Hodgkin, e inmediatamente la aplicación de las quimioterapias; afortunadamente la menor ha respondido bien, aunque sus defensas están un poco bajas.
“Mi hija siempre comía bien, todo era normal, yo la revisaba y no había nada, hasta que vi su cuello inflamado”, relató.
El esposo de María del Pilar no trabaja, lo hacía en el campo de San Juan Evangelista, ahora en Coatzacoalcos ha buscado empleo temporal pero no ha corrido con suerte.
Con apoyo de familiares y conocidos, así como del personal del albergue sobreviven para comer y trasladarse al hospital.
