Irma Santander/ CDP Noticias
La actual administración municipal de Coatzacoalcos ha iniciado un proceso de revisión sobre la invasión de terrenos en el sector de La Alameda, una zona de alto valor ecológico donde la proliferación de asentamientos irregulares ha provocado la destrucción de manglares y humedales.
Carlos Antonio Bravo Soto, responsable del área de Medio Ambiente del Ayuntamiento, señaló que la mancha urbana ha avanzado de manera alarmante sobre ecosistemas protegidos, desplazándose desde la avenida Juan Osorio López hasta la laguna del Tepache.
El funcionario explicó que el crecimiento desmedido no solo afecta al medio ambiente, sino que pone en peligro a las propias familias, ya que se trata de terrenos naturalmente inundables.
“En La Alameda, los terrenos llegaban desde la avenida Juan Osorio López hasta la laguna del Tepache, sin embargo, se fueron invadiendo. Con la nueva administración estamos viendo lo de la invasión, porque ya hay algunas que están sobre la calle Pánuco”, detalló Bravo Soto.
A pesar de la naturaleza irregular de estos asentamientos, reconoció que la consolidación de la zona habitacional es considerable.
“Ya tienen luz y servicios públicos, ya exigen la municipalización y todo, pero eran manglares que se fueron destruyendo y luego se fueron rellenando los humedales”, precisó.
LA IMPORTANCIA DEL MANGLAR ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO
Bravo Soto enfatizó que el manglar no es solo vegetación, sino una infraestructura natural crítica para la ciudad. Estos árboles toleran la salinidad y dependen de las mareas para su nutrición, funcionando como una barrera contra inundaciones.
“Esta zona está considerada de riesgo, es una zona inundable, pero para eso son los manglares, para controlar más. Si invadimos un lugar de manglares, tenemos que tener los riesgos”, advirtió.
La devastación de estos ecosistemas no solo es un problema de planeación urbana, sino un delito federal. La protección de estas áreas está regida por la Norma Oficial Mexicana NOM-022-SEMARNAT y el Artículo 60 de la Ley General de Vida Silvestre.
La ley prohíbe cualquier obra o actividad que afecte la integridad del flujo hidrológico del manglar.
El funcionario recordó que “está muy penado tocar y devastar los manglares por la importancia ambiental que tienen”.
Finalmente, el responsable de Medio Ambiente denunció que, además de las invasiones habitacionales, persiste la tala furtiva en puntos como la Laguna de Pajaritos, donde se ha detectado a personas extrayendo madera de mangle para autoconsumo, agravando el daño al ecosistema local.

