Irma Santander | CDP NOTICIAS
Con la misma determinación con la que escaló el Popocatépetl y recorrió las pistas de Minatitlán en los años 80, Anabel Lijehult Castellanos enfrenta hoy su competencia más desafiante: una batalla contra el cáncer.
A sus 76 años, la corredora oaxaqueña, radicada en Coatzacoalcos desde hace más de cuatro décadas, se mantiene firme en las carreras y maratones de la región, convirtiéndose en un símbolo de resiliencia y voluntad.
Anabel, quien recientemente obtuvo el segundo lugar en una competencia de 10 kilómetros en Cancún, no ha permitido que las intervenciones quirúrgicas mermen su espíritu deportivo. Para ella, el ejercicio no es solo una rutina, sino la herramienta con la que sostiene su esperanza de vida.
“Tengo mucha energía, hasta cuando Dios quiera. Estoy enferma, tengo cáncer, ya llevo dos operaciones. Y yo dije: yo tengo que correr porque si Dios lo permite me va a dar fuerzas”, expresó con entereza la atleta.

Su participación en los eventos deportivos de Coatzacoalcos y otros puntos de la República Mexicana es, además, un mensaje de solidaridad para otras mujeres que atraviesan situaciones de salud complejas.
“Es un llamado a las mujeres, que le echen ganas y sobre todo cuando están con mucha salud, que estén sanas; pero aún así con enfermedades tienen que echarle ganas porque mientras tengamos vida vamos a seguir luchando”, puntualizó Lijehult.
52 AÑOS DE MATRIMONIO: EL DEPORTE COMO PROFESIÓN Y VIDA
Al lado de Anabel, siempre se encuentra su esposo, Javier Jasso Alemán, un reconocido contador público de 79 años y maratonista de talla internacional compitiendo en escenarios de Europa, Canadá y Nueva York.
Para Jasso, el atletismo ha sido el eje que ha mantenido unida a su familia y los ha conservado en plenitud física tras más de cinco décadas de compartir la ruta.
“Ya tenemos unos ayeres. En diciembre, si Dios lo permite, cumpliremos 52 años de matrimonio. Siempre hemos sido deportistas; para mí ha sido parte de mi profesión. Dios me ha dado que a esta edad no estoy lastimado, sigo todavía en activo”, relató Javier Jasso.
Aunque Javier reconoció que ha bajado la intensidad de sus entrenamientos, su presencia en las carreras actuales tiene un nuevo motor: sus nietos.
Para la familia Jasso Lijehult, el deporte ya no se trata solo de alcanzar la meta, sino de transmitir a las nuevas generaciones la disciplina que les ha permitido enfrentar juntos las pruebas más duras, tanto en la pista como en la salud.

