Irma Santander/CDP NOTICIAS
A sus 29 años, Karen Ivonne Ivette Arcos Carrillo es una de las 137 policías municipales de Coatzacoalcos que hacen frente a la inseguridad y también realiza labor de proximidad con la ciudadanía.
Lo mismo va en la batea de una patrulla, combate a los delincuentes, brinda servicio social, pláticas de prevención del delito y de violencia contra la mujer.
Es esposa y madre de familia de dos niñas de 5 y 10 años.
Al celebrarse hoy el día internacional de la mujer, Karen Ivonne lo conmemorará trabajando, haciendo labor de proximidad con la sociedad para hacer conciencia de la no violencia contra las féminas.
LA VIOLENCIA CONTRA MUJERES
Hace tres años la necesidad económica la llevó ha incorporarse a las filas de la Policía Municipal, su esposo también es integrante de la dependencia. Ella estudió arquitectura, solo un año la ejerció.
En este tiempo, Karen ha visto de todo, y lo que más le ha impactado es el maltrato hacia las mujeres y sus hijos.
Al día atienden en varios sectores de la ciudad entre 5 y 10 casos de violencia contra el sector femenino, y de estas, una denuncia ante las instalaciones judiciales.
“Es muy complicado, como madre de familia lo veo en el sector escolar, tenemos niñas maltratadas, casi a diario en las funciones operativas atendemos a mujeres víctimas”, agregó.
Destacó que no hay cultura de la denuncia, y eso se debe a la falta de difusión.
EL RIESGO
Está 24 horas de guardia y desde que sale de su casa, sabe del riesgo que implica su trabajo como policía operativo.
“Estamos expuestas a recibir una agresión por parte de los detenidos, a caerse de la patrulla, a muchas cosas”, subrayó.
Sin embargo, también hay satisfacciones en el trabajo, “el ver que la gente confía en nosotros, ver la sonrisa de los niños que sufren violencia, todo eso nos motiva a seguir, aunque también hay personas que no confían en nosotros y por eso hacemos trabajo de interacción casa por casa”, resaltó.
LA FAMILIA
Su trabajo la ha llevado a sacrificar a su familia, no ver a sus hijas, es lo que más siente.
Las deja al cuidado de su madre, porque ella y su esposo trabajan 24 horas.
“Casi no estoy con ellas sacrifico mi tiempo y eso me cuesta mucho”, reveló.
En un día de descanso, se olvida de su uniforme azul marino y le dedica tiempo a sus pequeñas.
Juega con ellas, las ayuda con la tarea, van al cine, salen a pasear, ven televisión.
Karen sabe del riesgo de no regresar a casa.
