Irma Santander /CDP NOTICIAS
A sus nueve años, Leonardo Usaín Ubaldo Mejía, es todo un as en el manejo del yoyo, un juego de antaño que prácticamente ha desaparecido con la llegada de la era digital.
Sin embargo, para Leonardo es su juguete favorito, y eso lo ha llevado a aprender trucos y habilidades como “el Trapecio” y el “ADN”, que requieren destreza para hacerlos.
El pequeño junto con su familia, acudió al Parque Independencia donde aprovechó para practicar sus habilidades, causando sensación de los que estaban cerca.
“Empecé a jugar con un yoyo de recorcholis simple, hacía trucos simples y luego descubrí que podía hacer más cosas con otro yoyo Ducán y luego tuve uno de plástico con balero que lo hace girar más tiempo”, explicó el niño.
Leonardo nació en Coatzacoalcos, pero a los tres años se fue a radicar a la Ciudad de México, lugar en el qué aprendió a jugar este juguete.
Sin dejar de maniobrar con su yoyo, comentó que en México conoció a la campeona mundial de YoYo, Betty Gallegos, quien lo inspiró a seguir entrenando para realizar todo tipo de piruetas cada vez más avanzadas, aunque reconoce que no ha sido suficiente porque “ella es mucho mejor que yo”.
El pequeño quien estudia cuarto grado de primaria, practica tres horas diarias y con música.
Consideró que los niños pueden hacer uso de las tabletas y teléfonos, aunque también es recomendable dejar un poco esos aparatos y que le digan a sus papás: “Oye papá, oye mamá, ven y cómprame un yoyo porque es una buena influencia para alejarme de los videojuegos”, apuntó.
Por último uno de sus sueños es competir con los mejores del mundo.
