Irma Santander / CDP Noticias
Pescadores libres de Villa Allende denunciaron que, desde el pasado mes de julio, empresas industriales comenzaron a abrir sus compuertas para verter aguas residuales al río Coatzacoalcos, lo que ha incrementado drásticamente la contaminación y afectado la supervivencia de las especies marinas en la región.
El pescador Pastor Zárate Sandria señaló que la situación ha provocado una severa crisis económica para el sector, cuyos ingresos diarios apenas alcanzan entre los 150 y 200 pesos.
Indicó que las capturas se han reducido a especies específicas como ronco prieto, ronco blanco y curvina, mientras que ejemplares como el chucumite y el robalito son prácticamente inexistentes.
AFECTACIONES A LA FAUNA POR DESCARGAS QUÍMICAS
De acuerdo con el testimonio del sector pesquero, las plantas de tratamiento de los complejos industriales y la congregación de Mundo Nuevo operan a baja capacidad.
Pastor Zárate, dijo que durante la temporada de lluvias, el desfogue de líquidos de las empresas Sales del Istmo y Cloro de Tehuantepec, genera daños biológicos directos en la fauna del afluente.
Explicó que los residuos vertidos a través de los ductos industriales, particularmente en las inmediaciones del arroyo Teapa, afectan la visión de las especies.
“El cloro y el líquido que tiran dejan ciego al pescado. Al no poder ver para comer, se mueren flacos y a la deriva; encontramos mojarrones y peces muertos o muriéndose en el río” , detalló.
INCUMPLIMIENTO DE ACUERDOS HISTÓRICOS
Los pescadores recordaron que en el pasado se estableció un pacto con Petróleos Mexicanos (Pemex) y la iniciativa privada —con la intervención de autoridades estatales— mediante el cual el sector pesquero suspendió plantones y marchas a cambio de frenar la contaminación del afluente.
Sin embargo, los afectados adviertieron que dicho convenio ha perdido validez, ya que el sector industrial no ha respetado los acuerdos ambientales.
Actualmente, retomar las movilizaciones representa un dilema para los pescadores, debido a que las denuncias públicas sobre la contaminación ahuyentan a los compradores, afectando aún más su economía familiar, y aunado a que persiste la desconfianza hacia los liderazgos gremiales.

