Irma Santander / CDP Noticias
Para reducir los niveles de ansiedad, depresión e ira, la práctica del yoga se ha consolidado como un aliado estratégico en la salud mental y física de las personas privadas de su libertad en el Centro de Readaptación Social (Cereso) de Coatzacoalcos.
Margarita Priego Álvarez, maestra de yoga e integrante de la Fundación Proyecto Yoga en Prisiones a nivel internacional, trabaja desde 2019 con la población penitenciaria.

A través de un enfoque basado en el “yoga sensible al trauma”, la instructora busca ofrecer a los internos un espacio de seguridad y respeto en un entorno marcado por el confinamiento.
ESPACIO PARA LA RECONEXIÓN HUMANA
Priego Álvarez declaró que su labor se fundamenta en ver al ser humano más allá de su situación jurídica. Es decir, no juzgar.
“Cuando yo entro, es como si me pusiera algo en los ojos; no veo lo físico, no pregunto qué hicieron y no me interesa, pero sí veo a seres humanos que están luchando dentro de ellos”, expresó la maestra.
La metodología empleada evita las imposiciones, permitiendo que los participantes decidan integrarse con libertad.
BENEFICIOS NEUROLÓGICOS Y EMOCIONALES
La práctica constante de esta disciplina ayuda a los internos a gestionar un entorno donde suelen vivir en estado de alerta.
Priego Álvarez dijo que el yoga actúa directamente en el sistema nervioso.
“A nivel psicológico, baja mucho los niveles de ansiedad y depresión. En lo neurológico, ayuda a disminuir los niveles de enojo e ira, buscando la estabilidad y la seguridad”, resaltó.
Los resultados han sido tangibles, tanto en la superación de dolores físicos —como padecimientos lumbares y de cadera— y en el autocontrol.
Un ejemplo destacado es la experiencia compartida por un interno llamado Freddy, quien transformó su conducta diaria a través de la respiración consciente.
“Él decía, ‘vivía enojado’, pero tras aprender técnicas de control, relató que, ante un conflicto cotidiano, recordó respirar. Él relaciona el yoga con su medicina al día”, relató la instructora.
SUPERANDO LAS BARRERAS DEL ENTORNO
Aunque la participación de las mujeres ha sido un reto debido a las diversas tareas que desempeñan dentro del penal, la instructora mantiene su compromiso con ambos grupos.
Actualmente, las sesiones, que incluyen técnicas de respiración, posturas físicas y talleres trimestrales certificados por el Departamento de Psicología del centro, son fundamentales para quienes enfrentan traumas, secuelas físicas o la dureza del encierro.
Para Margarita Priego, el servicio —conocido en el yoga como Karma Yoga— requiere de una preparación especial,! aprender a escuchar con compasión y empatía sin anclarse en las historias personales de los internos.

