Irma Santander/ CDP Noticias
Luego de varias semanas, la empresa “Maya”, contratada por Petróleos Mexicanos (Pemex), retiró este lunes las toneladas de bolsas negras con residuos de chapopote que permanecían amontonadas en la congregación de Las Barrillas.
El material contaminante se encontraba depositado a espaldas de una escuela secundaria, funcionando como un centro de acopio improvisado que afectó severamente la calidad de vida de la comunidad.
Los habitantes habían solicitado de manera reiterada la intervención de las autoridades ambientales, debido a que el acumulamiento de los desechos —provenientes tanto de la limpieza local como de la zona de Jicacal, en el municipio de Pajapan— generaba olores fétidos que se llegaban a las viviendas.

Eduardo Morales Martínez, habitante de la congregación, detalló que el problema persistió por cerca de tres semanas desde que inició el derrame de hidrocarburos en la región. Según explicó, el sitio elegido para el acopio no era adecuado por su cercanía con zonas habitacionales y educativas.
“Estaba montado atrás de la escuela secundaria, que ya muchos vecinos se quejaron del olor, los están trayendo de Jicacal; allá a la gente le molestó el olor y de hecho aquí igual los vecinos ya se quejaron de que les llega a su casa”, señaló Morales Martín
El joven advirtió que las condiciones climáticas y el mal estado de los contenedores agravaron la situación.
“No se quieren acercar ahí porque el olor es muy fuerte. Solamente las traen, pero así como las dejan igual las bolsas se rompen; hay muchas bolsas rotas ahí. Se puede esparcir más el olor, aparte hay una secundaria cerca”, refirió.
SECTOR RESTAURANTERO: INCERTIDUMBRE POR EL MANEJO DE RESIDUOS
Por su parte, empleados de los restaurantes locales manifestaron su preocupación por la lentitud en la disposición final de los residuos y la falta de presencia de autoridades ambientales de nivel federal.
“Ayer les pedimos a los ingenieros que por favor las retiraran. Hay gente viviendo muy cerca que dice que a la hora del solazo es muchísimo el olor, que ya están enfermos de la garganta. Dicen que sí se las van a llevar, pero ¿cuándo?”, cuestionó una trabajadora del sector turístico.
La empleada subrayó que, aunque se reconoce la labor de limpieza en las playas, el acopio en la zona urbana resultó contraproducente.
“Todas esas toneladas ya se acumularon porque vienen de Jicacal; las pasan para aquí y aquí las acarrean del muelle hacia acá. Se supone que de ahí va a venir un volteo a recogerlas, que hasta ahorita sí se las han llevado, pero muy poco. Se limpia y vuelve a recalar”, finalizó.

