Irma Santander / CDP NOTICIAS
En las últimas tres décadas, el ecosistema de manglares en el municipio de Coatzacoalcos ha sufrido una pérdida drástica de su cobertura.
De acuerdo con Carlos Bravo Soto, jefe de Medio Ambiente del gobierno municipal, la superficie de este vital ecosistema se ha reducido de más de 100 hectáreas a tan solo 60, lo que representa una devastación del 40 por ciento.
Esta pérdida afecta zonas críticas que abarcan desde la congregación de Las Barrillas y la Laguna de Pajaritos, hasta la ribera que se extiende entre los puentes Coatzacoalcos I y II.
LA FRONTERA URBANA E INDUSTRIAL

La degradación de estas áreas no es un fenómeno reciente, sino el resultado de décadas de presión antrópica antes de la implementación de leyes protectoras.
Bravo Soto explicó que dos factores principales de esta destrucción son el crecimiento desmedido de asentamientos humanos sobre las riberas, el cambio de uso de suelo para actividades de campo.
Además del desarrollo industrial, especialmente en la Laguna de Pajaritos, donde el manglar se encuentra en medio de la zona industrial y de muelles, siendo un terreno estratégico pero vulnerable.
“Todo lo que era la ribera del río Coatzacoalcos, del puente Coatzacoalcos l al Coatzacoalcos ll, estaba lleno de manglar, y desgraciadamente antes de que hubiera la legislación se empezó a deforestar”, señaló el funcionario.
EL MANGLAR COMO ESCUDO CONTRA LA CONTAMINACIÓN

A pesar de la reducción, las 15 hectáreas que aún sobreviven en la Laguna de Pajaritos juegan un papel determinante para la salud pública de la región.
Bravo Soto calificó esta zona como una barrera ecológica contra la industria, ya que tiene la capacidad de captar humos y partículas contaminantes derivadas de la actividad portuaria y petroquímica.
Incluso, destacó la importancia biológica del mangle rojo en Las Barrillas, donde la interacción agua-tierra evita la erosión costera y sirve como refugio de desove para especies de alto valor comercial y ecológico, como el camarón.
ACCIONES PARA LA RESTAURACIÓN Y PROTECCIÓN
Ante este panorama, la jefatura de Medio Ambiente subrayó que el enfoque actual se divide en tres ejes fundamentales para recuperar el terreno perdido.
La vigilancia de la normatividad con la aplicación estricta de la NOM-022 y la Ley General de Vida Silvestre, que hoy protegen jurídicamente al manglar frente a nuevos proyectos de desarrollo.
Prácticas de conservación comunitaria, en Las Barrillas, los habitantes han iniciado labores de limpieza y mantenimiento para asegurar la salud de los ejemplares existentes.
La reforestación y cuidado de propágulos, en ese sentido, se reiteró un llamado a la ciudadanía que visita las zonas de manglar para evitar pisar los brotes nuevos.
“Hay que tener cuidado de no pisarlos porque la verdad son arbolitos que van a crecer”, advirtió Bravo Soto.
La administración municipal enfatizó que la destrucción del manglar conlleva la pérdida colateral de flora y fauna asociada, por lo que su rescate es una prioridad ante el cambio climático y los fenómenos hidrometeorológicos.

