Irma Santander | CDP NOTICIAS
A punto de cumplirse tres meses desde el inicio del conflicto laboral en el Nacional Monte de Piedad, los trabajadores sindicalizados de la sucursal en Coatzacoalcos enfrentan una crisis económica crítica.
Ante la suspensión de sus salarios desde el pasado 30 de septiembre, los empleados han transformado sus guardias en puntos de venta de ropa, alimentos y accesorios para sostener a sus familias.
Verónica Ramos Gómez, miembro del sindicato, relató la difícil situación que atraviesan los mil 950 empleados a nivel nacional. Ella vende ropa afuera de la sucursal ubicada en la calle de Zaragoza en el centro de la ciudad.
Al no percibir ingresos, la creatividad y la solidaridad se han vuelto sus únicas herramientas de supervivencia. Mientras cumplen con las guardias obligatorias.

Lo mismo se pueden observar a trabajadores, llevando panquecillos, fritangas y artículos diversos.
“Como no tenemos salario, tenemos que buscar los medios. Ahorita, por ejemplo, yo traje ropa para vender; hay compañeros que llevan panquecillos, fritangas, cosas para ayudaros porque estamos sin ingresos desde que inició este movimiento”, explicó Ramos Gómez.
UN CONFLICTO QUE NO DA TREGUA
A pesar de que el movimiento inició en el último minuto de septiembre, las soluciones legales y administrativas avanzan con lentitud. La trabajadora señaló que, aunque existen mesas de diálogo, los gastos básicos del hogar no se detienen.

“Tenemos niños que mantener, los gastos siguen: la luz, el agua, el gas… eso sí no perdona, hay que pagarlo mes con mes. El recurso que uno tiene se acaba y por eso empezamos a movernos para generar ingresos”, enfatizó.
A nivel nacional, el conflicto afecta a 302 sucursales. En el caso de Coatzacoalcos, los trabajadores han comenzado a notar una mayor urgencia económica, lo que los ha llevado a implementar alcancías para recibir el apoyo de clientes empáticos que comprenden el desgaste de los traslados y las largas jornadas de guardia.
La protesta no es solo por un aumento salarial, sino la preservación de los derechos adquiridos. Según los testimonios, la estructura de sus ingresos depende vitalmente de las prestaciones, ya que el salario base ha perdido competitividad frente al costo de vida actual.
“Estamos peleando por nuestros derechos porque nuestros salarios no son altos; lo que nos avala son las prestaciones y, si nos las quitan, de hecho nuestros salarios ya se quedaron por debajo del salario mínimo”, puntualizó la empleada.
PRÓXIMAS NEGOCIACIONES
La esperanza del sindicato está puesta el próximo 6 de enero, fecha en la que se tiene programada una nueva mesa de negociaciones con la administración.
Los sindicalizados esperan que esta reunión arroje resultados favorables que permitan levantar la huelga y normalizar sus actividades. Mientras tanto, hacen un llamado a la comprensión de la ciudadanía, reiterando que su lucha es por la dignidad laboral y el sustento de sus hogares.

