Irma Santander/ CDP NOTICIAS
El descontrol en los niveles de glucosa en pacientes con diabetes representa un daño directo e inmediato a cuatro de los órganos más importantes del cuerpo humano, alertó el director de Salud Pública, Javier Reyes Muñoz.
El especialista destacó la importancia del control metabólico estricto para evitar secuelas graves, ya que la enfermedad es un “enemigo silencioso”.
Reyes Muñoz detalló que el descuido en la salud de los pacientes, que lleva a elevaciones drásticas de azúcar, afecta principalmente al sistema nervioso (Cerebro); corazón; riñones y ojos (Nervio óptico).
EL GOLPE SILENCIOSO AL ORGANISMO
El médico explicó que la falta de adherencia al tratamiento eleva la glucemia a niveles peligrosos.
“Hay pacientes que toman el medicamento unos días y la dejan de tomar varios días y de repente vemos glicemia de 400, 500 miligramos por decilitro”, señaló.
En este sentido, fue enfático sobre el daño que esto genera.
“Cada vez que su azúcar se eleva, literalmente es un golpe a cuatro órganos vitales, al cerebro, al corazón, a los riñones, al nervio óptico”, reiteró.
El especialista recordó que la diabetes es una condición crónica, “la diabetes no se cura, se controla”.
Por ello, subrayó la necesidad de un control metabólico riguroso para evitar las secuelas, esto es, tomar los medicamentos de forma oportuna; llevar una dieta saludable y hacer ejercicio.
El riesgo se incrementa debido a que la diabetes tipo 2 es una enfermedad que, al inicio, carece de síntomas visibles, lo que retrasa su diagnóstico y tratamiento
oportuno.
Se estima que el 18.4 por ciento de los adultos tienen diabetes tipo 2. A nivel global, la situación es alarmante.
De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 800 millones de personas viven con diabetes en el mundo. La falta de diagnóstico adecuado convierte la enfermedad en un riesgo inminente.
“Alrededor de 250 millones de personas desconocen que ya la padecen, por lo que ante la falta de diagnóstico convierte a la enfermedad en un enemigo silencioso que deteriora la salud sin aviso”, precisó.
El descontrol glucémico constante provoca complicaciones crónicas que son la principal causa de discapacidad en la población. Dos de las secuelas más frecuentes son retinopatía diabética, y neuropatía diabética.

