Irma Santander/ CDP NOTICIAS
El tiempo se agota para la señora Rosa Isela Bartolo Román, no solo lucha contra un cáncer cérvico-uterino que ha alcanzado su etapa terminal, sino contra un sistema judicial que parece haber olvidado el expediente de su hijo, Abel García Bartolo, asesinado hace un año por un elemento de la Policía Estatal en el municipio de Las Choapas.
Hoy junto con su esposo Abel García del Valle exigieron justicia y que el juez dicte sentencia al elemento policiaco que le quitó la vida al dispararle directamente con su arma.
En conferencia de prensa realizada en Coatzacoalcos, Rosa Isela acompañada con su esposo, relató que el 31 de octubre de 2024 quedó marcado con sangre en su la memoria.
Aquel día, lo que inició como un convivio familiar terminó en tragedia cuando efectivos estatales intervinieron. Según el testimonio de los padres, un oficial persiguió a Abel, de 26 años, y le disparó a quemarropa.
“Mi hijo me cayó en mis pies. El juez no quiere escucharnos… que se toque el corazón. Somos de bajos recursos, queremos ser escuchados”, clamó Rosa Isela, cuya salud se ha deteriorado aceleradamente tras el impacto emocional de la pérdida. Según los doctores le quedan tres meses de vida.
EL FISCAL BAJO LA SOMBRA DE LA SOSPECHA
A pesar de que el presunto homicida, identificado como Juan Carlos “N”, es un servidor público, el proceso ha estado plagado de irregularidades. La carpeta de investigación es la 443/ 2024.
La familia denuncia que el Fiscal Gustavo Basilio Toledano, de Las Choapas, ha actuado de manera parcial, favoreciendo presuntamente al policía, quien actualmente goza de la comodidad del arraigo domiciliario en lugar de enfrentar prisión preventiva.
Las audiencias se han convertido en un calvario de postergaciones. Entre excusas de salud del juez y la falta de constancias por parte de la fiscalía, el caso permanece estancado.
“El fiscal siempre pone trabas, nunca lleva una constancia donde diga que se le va a dictar prisión; él mismo hace enredar las cosas”, señaló Abel García del Valle, padre de la víctima.
UN LLAMADO DESESPERADO A LAS AUTORIDADES
La situación es crítica. Tras 16 días de hospitalización en el Centro Estatal de Cancerología (CECAN) de Xalapa, los médicos han confirmado que Rosa Isela no tiene opción de cirugía ni cura; su vida se mide ahora en semanas y su cuerpo depende de la morfina para soportar el dolor.
Ante la urgencia, los padres lanzan un llamado directo a la Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, y a la Gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle.
“Queremos que nos ayuden de inmediato porque ella nada más tiene tres meses de vida. Lo que ella quiere es que le hagan justicia a su hijo antes de irse. Ya no queremos más vueltas porque nos han engañado mucho”, sostuvo don Abel.
La familia García Bartolo no solo pide el castigo conforme a la ley para el responsable; exigen la reparación del daño que por derecho les corresponde, ya que los gastos médicos y la imposibilidad de trabajar por cuidar de Rosa Isela los han dejado en el desamparo total.
Para Rosa Isela, la justicia no es solo un trámite legal, es la única paz que busca antes de que su cuerpo ceda ante la enfermedad.

