Irma Santander / CDP NOTICIAS
Xóchitl Moreno Uscanga, tanatóloga clínica, afirmó que el duelo por la pérdida de un ser querido se intensifica durante la época navideña y de Año Nuevo, fechas tradicionalmente asociadas a la celebración familiar.
Ante la tendencia a evitar las fiestas, la tanatóloga propuso un cambio de enfoque: transformar el pensamiento de dolor en un pensamiento de amor para rendir honor a la persona fallecida.
“El duelo por la pérdida de un ser querido en las Navidades, en el Año Nuevo, es importantísimo rendirle honor a nuestros seres queridos,” detalló la especialista.
ESTRATEGIAS PARA HONRAR LA MEMORIA
La clave, según Moreno Uscanga, es integrar al ser querido en la celebración de una manera amorosa, centrada en sus gustos y su vida, no en su ausencia.
En lugar de anular la cena, se debe recordar al ser querido a través de sus tradiciones.
“Voy a rendirle honor a ese ser querido. ¿Qué comida le gustaba? ¿Le gustaba el bacalao? ¿Le gustaba el lomo? ¿Le gustaba el pavo? ¿Qué le gustaba? Y en honor al ser querido, vamos a hacer la cena, vamos a hacer la oración y a rendirle honor con pensamientos de amor”, sostuvo.
La especialista criticó la tendencia a suspender las celebraciones, “La gente diría, fácil, no celebro la Navidad porque no me siento bien, este año perdí a mi familiar, no tengo nada que celebrar, pero hay mucho que celebrar.”
En ese sentido, sugirió que, al igual que se celebraría un cumpleaños honrando el primer día que se vio a un ser querido, la Navidad debe celebrarse en su honor
LA MUERTE COMO “GRADUACIÓN”
Moreno Uscanga conceptualiza la muerte como la “graduación de la vida”, un regreso al hogar para quienes son creyentes.
“Celebremos la vida del ser querido que se fue, porque la muerte es la graduación de la vida, nosotros no somos de la tierra, somos de allá, de donde venimos,” explicó.
Finalmente, la experta subrayó que el duelo es una experiencia continua en la vida humana, y no se limita a la pérdida de una persona.
“Eso es el pan de cada día, la gente que está en duelo,” comentó.
La tanatóloga precisó que las pérdidas se experimentan desde el nacimiento (pérdida del vientre materno, la infancia, la salud, etc.). “Cualquier objeto, cosa, persona que no esté contigo, lo perdiste incluido”.
Esta perspectiva busca ayudar a las personas a transitar las fiestas decembrinas encontrando un significado y un propósito de amor en la celebración, en lugar de hundirse en el aislamiento y el dolor por la ausencia física.

