Investigadores del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, encabezados por Omar Amador Muñoz, comenzaron con la instalación de equipos especializados para monitorear y evaluar la calidad del aire en Villa Allende, la congregación de Mundo Nuevo, Minatitlán, Nanchital y la región del istmo de Tehuantepec.
El objetivo principal es determinar la presencia de contaminantes atmosféricos no regulados ante la cercanía de los complejos petroquímicos y de las industrias.
El proyecto, aprobado y financiado por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI) antes CONACYT, se enfocará en contaminantes específicos asociados a riesgos para la salud.

“El estudio se va a enfocar precisamente en los contaminantes tóxicos y de manera específica, ese tipo de contaminantes que provocan entre otras enfermedades, pues que cáncer, problemas neurológicos o de desarrollo por ejemplo,” explicó Amador Muñoz.
El monitoreo específico, que iniciará la colecta en el próximo año, se centrará en compuestos como bencenos, toluenos, xileno y etilbenceno (BTEX), además de aromáticos.
Previamente, se instalaron estaciones meteorológicas para conocer la dirección y velocidad del viento, un factor crucial para determinar la procedencia de los contaminantes.
“Hace un mes venimos a instalar las primeras sesiones meteorológicas para conocer dirección, velocidad del viento, temperatura, etc., y ahora regresamos para poder instalar los equipos que van a ser utilizados para determinar los contaminantes,” comentó el investigador.
ZONAS AFECTADAS
El estudio abarcará una amplia región que históricamente ha sido señalada por sus niveles de contaminación, incluyendo Nanchital, Coatzacoalcos, Mundo Nuevo, Minatitlán y El Chapo.
“Coatzacoalcos es una de las muchas cuencas contaminadas del país”, dijo.
Un aspecto central del proyecto es el uso de tecnología propia desarrollada por la UNAM para el muestreo, el cual reduce costos significativamente.
“Nosotros nos dimos a la tarea de construir los propios equipos que colectan y monitorean ese tipo de contaminantes de manera muy eficiente, porque ya está validada el muestreo y todo el análisis químico, reducen los costos considerablemente con respecto a equipos comerciales”, afirmó Amador Muñoz.
La etapa de colecta continua de contaminantes está programada para durar cuatro meses, mientras que el análisis de la calidad del aire se extenderá por un año.

