IRMA SANTANDER | CDP NOTICIAS
Las facultades de Ingeniería de Software, Ciencias Químicas y el Taller libre de Artes de la Universidad Veracruzana (UV) campus Coatzacoalcos, enfrentan severas deficiencias en su infraestructura que pone en riesgo a los estudiantes y personal de la máxima casa de estudios.
En la facultad de Ingeniería de Software, y el Taller libre de Artes, parte del techo se cae a pedazos, los universitarios temen algún accidente por las malas condiciones en que toman sus clases.

De acuerdo a lo relatado por algunos alumnos, quienes han pedido el anonimato por temor a las amenazas de la vicerrectora y la secretaría académica regional; también hay carencia en equipos de cómputo en la facultad Ingeniería de Software, y no hay espacio suficiente para las actividades académicas.
“No hay espacios suficientes para realizar las actividades a pesar que atienden a todos los estudiantes de la región, en Software solamente tienen dos laboratorios de cómputos, uno en la facultad y otro en el segundo piso del salón de Administración donde están los secretarios y directores de las diferentes áreas, en el centro de cómputo para todos los estudiantes del campus no cuentan con equipos suficientes, hay ocasiones que nos tocan compartir una computadora entre 2 o 3 estudiantes”, expresaron.
EN CIENCIAS QUÍMICAS, LA MISMA PROBLEMÁTICA
En el Laboratorio de Operaciones Unitarias, de la facultad de Ciencias Químicas, la infraestructura presenta deterioro.
Según lo explicado, desde el 2020, no le han dado mantenimiento adecuado, incluso una de las puertas del laboratorio se vino abajo.

Una académica contó que, durante una práctica reciente, estuvo a punto de sufrir un accidente cuando una pieza de un aparato se desprendió.
“Trabajamos con sustancias peligrosas en un entorno inseguro, es un riesgo constante”, advirtió.
El Laboratorio de Operaciones Unitarias es esencial para la enseñanza de procesos como la transferencia de calor, masa y energía, fundamentales en la industria química.
Su deterioro no solo amenaza la seguridad, sino también la calidad educativa de los futuros profesionistas.
La mayoría de los catedráticos prefieren no declarar públicamente, sin embargo, reconocen que las condiciones del laboratorio son inaceptables.
Afirman que, pese a las solicitudes enviadas desde hace años, la rectoría de la UV no ha respondido ni asignado presupuesto para atender las necesidades más urgentes.
Hasta ahora, la administración regional de la UV no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre el tema.

