Agencias / CDP NOTICIAS
La arriesgada decisión del presidente Emmanuel Macron de convocar elecciones legislativas anticipadas en Francia le ha salido terriblemente mal, pues le ha permitido a la extrema derecha dominar la primera vuelta de votaciones celebrada el domingo.
Pero los franceses volverán a las urnas el próximo domingo a una segunda vuelta para elegir a sus representantes en la Asamblea Nacional de 577 escaños, la cámara baja y más prominente del Parlamento del país.
Francia se encuentra en un territorio impredecible, con el futuro del segundo mandato de Macron en juego. El partido nacionalista y antinmigración Agrupación Nacional, liderado por Jordan Bardella, nunca ha estado tan cerca de gobernar el país.

¿Por qué Macron convocó elecciones anticipadas?
Cuando Macron fue elegido para un segundo mandato en 2022, su partido no logró una mayoría absoluta. Desde entonces, la coalición centrista que formó ha gobernado con una ajustada mayoría, pero ha tenido dificultades para aprobar algunos proyectos de ley.
El mes pasado, la Agrupación Nacional se alzó con el primer puesto en las elecciones al Parlamento Europeo, mientras que la coalición centrista liderada por el partido Renacimiento, de Macron, quedó en un distante segundo lugar.
Tras esos resultados, que dejaron a Macron en una posición debilitada a falta de tres años para el final de su mandato, el presidente disolvió el Parlamento. No estaba obligado a hacerlo, pero creía que la disolución era inevitable: los legisladores de la oposición amenazaban con derrocar a su gobierno en otoño. Dijo que consideraba que unas elecciones anticipadas eran la única manera de respetar la voluntad del pueblo.
¿Qué sucedió en la primera vuelta?
Macron creía que unas elecciones repentinas les presentarían a los votantes una decisión clara entre él y los extremos políticos, y evitarían que su oposición de izquierda se uniera contra él. Pero, hasta ahora, esa apuesta ha fracasado.
Los resultados oficiales publicados por el Ministerio del Interior muestran que el partido Agrupación Nacional y sus aliados obtuvieron alrededor del 33 por ciento de los votos en la primera vuelta.
El Nuevo Frente Popular —una amplia alianza de partidos de izquierda que incluye a los socialistas, los verdes, los comunistas y el partido de extrema izquierda Francia Insumisa— obtuvo alrededor del 28 por ciento.
El partido centrista Renacimiento, de Macron y sus aliados, solo consiguieron alrededor del 20 por ciento.
La tasa de participación en la primera vuelta fue de casi el 67 por ciento, una cifra inusualmente alta que refleja el intenso interés en una contienda de alto riesgo y la creencia entre los votantes de que su voto podría alterar fundamentalmente el curso de la presidencia de Macron.
Las elecciones ya han impactado profundamente la política francesa, fomentando una rara unidad en la izquierda, creando el caos en la derecha dominante y fragmentando la alianza centrista de Macron.
El antisemitismo ha sido un tema importante, al igual que las preocupaciones económicas. La contienda ha centrado la atención en las frágiles finanzas de Franciay la posibilidad de un bloqueo legislativo que podría socavar los intentos de abordarlas.
¿Qué está en juego?
La presidencia es el cargo político más poderoso de Francia, con amplias facultades para gobernar por decreto.
Pero la aprobación del Parlamento, y en especial de la Asamblea Nacional, es necesaria para la mayoría de los grandes cambios de política interior y proyectos legislativos clave, como los referentes a los gastos o las enmiendas a la Constitución.
A diferencia del Senado, la otra cámara del Parlamento francés, los miembros de la Asamblea Nacional son elegidos directamente por el pueblo y pueden derrocar a un gabinete francés con una moción de censura. La cámara baja también tiene más margen para legislar y suele tener la última palabra si las dos cámaras discrepan sobre un proyecto de ley.
Lo más importante es que la composición de la Asamblea Nacional determina cómo se gobierna Francia.
Si entra en escena una nueva mayoría de legisladores opositores a Macron, éste se verá obligado a nombrar como primer ministro a un adversario político en lo que se conoce como “cohabitación”, lo que modificará sustancialmente la política interior de Francia y enturbiará su política exterior.

