Redacción / CDP NOTICIAS
Peces flotando sin vida, aves ausentes y tortugas muertas en las orillas, son escenas que han encendido la alarma en al menos 15 comunidades indígenas asentadas en la costa de los municipios de Mecayapan, Tatahuicapan y Pajapan, al sur de Veracruz.
Integrantes del Movimiento Regional Indígena en Defensa y Respeto por la Vida, revelaron que comenzaron a registrarse poco después de las pruebas del gasoducto “Puerta del Sureste”, megaproyecto impulsado por la empresa canadiense TC Energy, en asociación con la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

“Los peces están muriendo, las tortugas ya no regresan, y las aves se han ido. Nosotros vivimos del mar, pero ahora ni siquiera podemos confiar en lo que sacamos del agua”, reveló uno de los voceros.
Ante la falta de respuesta, los habitantes han intentado establecer comunicación con representantes legales de TC Energy, sin éxito.
“En ninguna comunidad se acercaron a hablar con la gente de lo que se iba bueno hicieron ya en el mar, nosotros estamos preocupados, todo esto viene a afectarnos nosotros la zona de la costa”, indicaron.

Por ello, el pasado 15 de febrero, realizaron una movilización desde San Juan Volador hasta Playa Linda, manifestando su inconformidad tras constatar las primeras afectaciones ambientales del megaproyecto.
“En el año 2024 fue instalado en el fondo del mar el gasoducto Puerta del Sureste, de la empresa canadiense TC Energy, y por lo tanto las comunidades rivereñas que vivimos en buena parte de las actividades marítimas, pescadores, y personas que nos dedicamos a turismo, no estamos conforme por ello realizados una marcha”, detallaron.
Ante esto como medida legal, en una asamblea comunitaria decidieron interponer un amparo colectivo en contra de TC Energy, argumentando la violación a sus derechos territoriales y a los pueblos indígenas náhuatl y nuntajiiyi.
El recurso fue presentado la tarde del 24 de junio de 2025 y está firmado por representantes de las 15 comunidades costeras, ante las autoridades correspondientes del municipio de Coatzacoalcos.
Los integrantes del movimiento expresaron su preocupación por posibles accidentes, fugas o explosiones en los ductos de hidrocarburos, tanto terrestres como marítimos, que podrían representar un riesgo mayor para la biodiversidad local.
Finalmente, denunciaron que las pruebas de presión realizadas semanas atrás provocan vibraciones que alejan a los peces, y posteriormente, la fauna marina comienza a aparecer sin vida a lo largo de la franja costera.

